El 2017 fue un año memorable para el Girona FC, un club que había soñado durante décadas con llegar a la élite del fútbol español. Después de años de trabajo arduo y dedicación, el Blanquivermells logró finalmente lo que muchos consideraban un sueño inalcanzable: el ascenso a La Liga. Este logro no solo fue un triunfo deportivo, sino también un momento que marcó un antes y un después en la historia del club y de la ciudad de Girona.

El camino hacia La Liga no fue fácil. Girona tuvo que luchar en la Segunda División durante varias temporadas, pero bajo la dirección del entrenador Pablo Machín, el equipo encontró su rumbo. Machín implementó un estilo de juego atractivo y efectivo que hizo que los aficionados se enamoraran nuevamente de su club. A medida que avanzaba la temporada, el estadio Montilivi se llenaba de esperanza y expectativa, y los seguidores de los Blanquivermells comenzaron a soñar en grande.

La culminación de esta gran aventura llegó el 22 de abril de 2017, cuando Girona se enfrentó al Real Oviedo en un partido crucial. La victoria por 1-0, gracias a un gol de Cristian Portugués 'Portu', selló el destino del equipo, asegurando su ascenso a La Liga por primera vez en su historia. Las calles de Girona se llenaron de celebración, y los aficionados se unieron en una explosión de alegría, honrando el esfuerzo de cada jugador y del cuerpo técnico.

El ascenso a La Liga no solo significó un cambio en la categoría, sino que también trajo consigo un aumento en la visibilidad internacional del club. Los Blanquivermells se convirtieron en un símbolo de la perseverancia y la lucha en el deporte, y su historia comenzó a resonar más allá de las fronteras catalanas. El equipo no solo compitió en la liga, sino que también dejó una marca imborrable con su estilo de juego, ganándose el respeto de rivales y aficionados por igual.

Girona logró mantener su estatus en la Primera División durante varias temporadas, convirtiéndose en un ejemplo de cómo un club puede crecer y prosperar a través de la dedicación y la pasión. La temporada 2017-2018 fue histórica para el equipo, que no solo se estableció en la liga, sino que también alcanzó las semifinales de la Copa del Rey, enfrentándose a equipos de renombre como el FC Barcelona. Esa actuación consolidó aún más la reputación del club y su capacidad para competir al más alto nivel.

El ascenso de 2017 no fue solo un logro deportivo, fue un símbolo de la unidad y el orgullo de Girona. Los aficionados, que habían apoyado al equipo en cada paso del camino, vieron cómo sus sueños se convertían en realidad. La historia del Girona FC es un recordatorio de que, con trabajo duro y determinación, cualquier cosa es posible. Hoy, los Blanquivermells continúan su camino, llevando consigo el legado de aquel ascenso histórico y la promesa de seguir luchando por grandes logros en el futuro.