El Girona FC vivió un año extraordinario durante la temporada 2016-17, un periodo que se recordará como el comienzo de una nueva era en la historia del club. Después de varias temporadas de lucha en la segunda división, el equipo dirigido por Pablo Machín logró el ansiado ascenso a LaLiga, un sueño que parecía inalcanzable para muchos.
Desde el inicio de la temporada, el Girona mostró un estilo de juego atractivo y efectivo, que lo llevó a posicionarse entre los primeros en la tabla de la Liga 123. Con una plantilla compuesta por jugadores talentosos como Cristian Stuani, que se convirtió en el máximo goleador del equipo, y una defensa sólida, los blanquivermells demostraron que eran dignos de la primera división.
Uno de los momentos más memorables de esa temporada fue el partido clave contra el Real Valladolid en la jornada 40, donde un gol decisivo de Stuani aseguró la victoria y dio un paso crucial hacia el ascenso. La emoción en el estadio de Montilivi fue indescriptible; los aficionados celebraron cada jugada, cada pase y cada intento de gol, creando una atmósfera de unidad y esperanza que resonaría en toda la ciudad de Girona.
La afición blanquivermella, conocida por su fervor y lealtad, se convirtió en el motor del equipo. Cada partido en casa era una fiesta, con los seguidores llenando las gradas y apoyando a su equipo con cánticos incesantes. La conexión entre los jugadores y los aficionados se fortaleció, convirtiendo a Montilivi en un fortín donde el Girona se sintió imbatible.
Finalmente, el 21 de mayo de 2017, el Girona FC selló su ascenso a LaLiga tras una victoria crucial en el último partido de la temporada. El pitido final desató una celebración monumental en Montilivi, donde los jugadores y los aficionados se unieron en un abrazo colectivo de alegría y orgullo. Fue un momento histórico que quedará grabado en la memoria de todos los que aman al Girona.
El ascenso a LaLiga no solo representó un logro deportivo, sino también un reconocimiento del trabajo arduo y la dedicación de todos aquellos que formaron parte del club a lo largo de los años. La temporada 2016-17 simboliza la perseverancia y la pasión de un equipo que nunca dejó de soñar. Desde entonces, el Girona ha seguido escribiendo su historia en la élite del fútbol español, pero aquel primer ascenso será siempre un hito que unió a una ciudad y a su equipo de una manera única.
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